Cuando te vuelves reemplazable

Empieza antes del precio

No ocurre de golpe.

Un día el cliente empieza a pedir otra cotización.
Pregunta qué más puedes hacer.
Reduce todo a precio.

Y muchas veces no es porque tu oferta sea débil.
Es porque tu presencia se volvió parecida a la de todos.

Cuando explicas de más.
Cuando intentas encajar en todo.
Cuando respondes sin ordenar la conversación.

Poco a poco, la conversación deja de girar en torno al valor
y empieza a girar en torno a condiciones.

Y cuando eso pasa,
entras en terreno de comparación.

Si quieres salir de ahí, hay dos ajustes concretos:

Uno: deja de responder todo de inmediato.
Devuelve preguntas que eleven la conversación.
“Antes de hablar de precio, ¿qué variables son clave para ustedes?”

Dos: marca desde el inicio cómo se va a dar la conversación.
Qué tipo de solución tiene sentido.
Qué sí hace parte… y qué no.

Y algo importante:

No te adelantes a negociar.
No ajustes tu propuesta antes de entender qué está evaluando el cliente.

Pregúntate con honestidad:
¿El cliente te ve como referencia…
o como alternativa?

Nos leemos el Miércoles,

Claudia Ruiz

 

Reply

or to participate.