El líder que incomoda

Y por eso crece el equipo

Hay algo que he observado en muchos líderes comerciales.

Confunden apoyar con proteger.

Quieren que el equipo se sienta motivado.
Respaldado.
Contenido.

Y eso es importante.

Pero hay una línea muy fina entre acompañar
y suavizar todo para que nadie se incomode.

Un equipo comercial no crece cuando solo escucha ánimo.

Crece cuando entiende exactamente dónde está fallando.

Y eso implica conversaciones que tensan un poco el ambiente.

He visto líderes decir:

“Vamos bien, solo hay que meterle más energía.”

Cuando en realidad el problema es falta de preparación.
O preguntas débiles.
O cero estructura en el seguimiento.

Si no lo nombras, no se corrige.

Liderar ventas no es repetir discursos motivacionales.

Es observar conversaciones reales.
Escuchar grabaciones.
Revisar preguntas.
Desarmar reuniones.

Porque lo que no se mide, se interpreta.
Y lo que se interpreta, rara vez mejora.

Ahora, algo importante:

incomodar no es humillar.

No es señalar desde arriba.
Es preguntar con intención.

“¿Qué parte de esta reunión sentiste que perdiste el control?”
“¿En qué momento dejaste de conducir la conversación?”

Eso desarrolla criterio.

Un líder comercial no solo revisa números.

Desarrolla pensamiento.

Y cuando el equipo aprende a pensar mejor sus conversaciones,
los números se mueven solos.

El liderazgo cómodo mantiene paz.
El liderazgo claro construye resultados.

 

Dime algo…
¿Estás formando vendedores que cumplen tareas
o negociadores que saben pensar?



Nos leemos el Viernes,

Claudia Ruiz

 

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