El filtro de la rentabilidad

Aceptarlo todo cuesta caro

El temor a perder una venta nos lleva con frecuencia a aceptar condiciones comerciales que destruyen el margen de la compañía.

Acceder a descuentos injustificados o alterar los plazos por miedo a que el prospecto se vaya con la competencia es una trampa común.

Cuando aceptamos cualquier condición, le transmitimos al comprador que la tarifa inicial estaba inflada o que no confiamos en nuestro propio valor.

La rentabilidad no depende de cerrar todas las propuestas enviadas, sino de saber elegir con qué tipo de cuentas vale la pena construir una relación comercial.

En la estrategia de ventas existen decisiones de elección y de renuncia: elegir a quién queremos servir implica renunciar a quien solo busca competir por centavos.

Aprender a decir que no a tiempo no aleja las oportunidades reales; por el contrario, equilibra la mesa y establece una postura de autoridad.

Defender tu precio es la única forma de garantizar un servicio de calidad y sostener un negocio saludable en el tiempo.

Si tu producto o servicio realmente soluciona el problema del cliente, no tienes por qué regalar el trabajo para cerrar el trato.

¿Tu equipo comercial está dedicando tiempo a cerrar clientes rentables o a perseguir cuentas que solo desgastan la operación?

¡Buen descanso!


Claudia Ruiz

 

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