Elaborar propuestas adivinando

El riesgo de suponer por el otro.

Nos pasa con frecuencia: salimos de una primera llamada entusiasmados y pasamos horas armando una cotización impecable llena de opciones que creemos ideales para el cliente.

Al basar la propuesta en nuestras propias percepciones o en lo que a nosotros nos parece más atractivo, cometemos el error de asumir la realidad del comprador.

Cuando la otra persona recibe un documento enorme que no responde a su inquietud principal, percibe que no la escuchamos y pierde el interés de inmediato.

El valor de un asesor no está en adivinar, sino en hacer las preguntas necesarias para descubrir la necesidad detonadora que realmente mueve la decisión.

Presentar una solución ajustada al dolor específico del cliente le demuestra que entendemos su contexto y que respetamos su tiempo.

Dejar de suponer es el primer paso para construir una oferta que conecte de verdad y se defienda sola sin necesidad de regalar el trabajo.

En tu próxima propuesta, ¿vas a incluir todo lo que tú sabes hacer o solo lo que el cliente realmente necesita resolver hoy?

Nos leemos pronto.


Claudia Ruiz

 

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