La autoridad que no se anuncia

Se percibe en la conversación.

Hay personas que no necesitan decir que saben.
Se nota.

No levantan la voz.
No corrigen todo.
No intentan demostrar.

Simplemente conducen la conversación con calma.

En ventas pasa lo mismo.

La autoridad no aparece cuando explicas más.
Ni cuando respondes rápido.
Ni cuando te adaptas a todo.

Aparece en otras cosas.

En las preguntas que sostienes.
En los silencios que no llenas.
En los temas que no esquivas, aunque incomoden.

Cuando tienes autoridad,
no corres detrás de la aprobación del cliente.
Tampoco compites por atención.

Marcas el ritmo.
Ordenas la conversación.
Y eso se siente.

El cliente no siempre puede explicarlo,
pero lo percibe.

Sabe cuándo está frente a alguien
que entiende su rol
y lo ocupa con claridad.

Para la próxima conversación, pruébalo así:

En vez de explicar de más cuando el cliente duda,
quédate en silencio unos segundos y luego pregunta:
“¿Qué es lo que hoy te hace dudar?”

En vez de adaptarte de inmediato a lo que el cliente pide,
marca el encuadre con calma y di:


“Antes de avanzar, necesito entender si esto realmente tiene sentido para ti.”

No suena fuerte.
No suena agresivo.
Pero ordena la conversación.

La autoridad comercial no se anuncia.
Se ejerce.

Ahí es donde empieza la diferencia.

Hasta la próxima,


Claudia Ruiz

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