La comparación injusta

Cuando el "otro" es más barato.

Te ha pasado, ¿verdad? Estás en plena conversación, sientes que todo fluye y, de repente, llega la frase que congela el proceso:

“Es que la competencia me lo deja más barato”.

En ese momento, algo se quiebra. Da rabia, frustración y, a veces, hasta un poco de duda. ¿Será que mi precio sí está muy alto?

El impulso natural es defenderse, justificar los costos o, peor aún, intentar igualar esa oferta para no perder el negocio.

Pero cuando entras en el juego de los descuentos, el primero que pierde eres tú. Si el cliente solo ve un número, es porque todavía no ha visto la solución que le entregas.

Tratar de ganar por ser el más económico es una batalla perdida y poco rentable. La clave no es bajar el valor, sino elevar el terreno de juego hacia la experiencia y el resultado real que garantizas.

Se trata de dejar de ser una opción intercambiable para convertirte en el socio que ellos necesitan.

¿Cómo se logra eso sin sonar arrogante y manteniendo la postura comercial?

¿Qué pasaría con tu negocio si el precio dejara de ser el protagonista de tus conversaciones?

Buen inicio de semana,


Claudia Ruiz

 

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