La diferencia entre interés y urgencia

El cliente que “parece interesado” no siempre va a comprar.


A veces salimos de una reunión pensando que todo va bien.

El cliente sonreía, hacía preguntas, parecía convencido…
Y luego, silencio total.

Ni responde el WhatsApp.
Ni confirma la próxima llamada.
Ni da señales de vida.

Y uno se queda con esa sensación de: “pero si se veía tan interesado…”

Bueno… el problema es ese: interés no significa intención.

El interés es curioso, le gusta escuchar, explorar, aprender.
Pero la urgencia quiere resolver, avanzar, decidir.

Muchos vendedores se quedan atrapados en la etapa del interés, pensando que tener la atención del cliente es suficiente.
Pero no lo es.

Tu trabajo no termina cuando el cliente te escucha.
Empieza cuando logras que actúe.

Ahí está la diferencia entre hablarle al cliente y moverlo.


¿Cómo se logra eso?
👉 Con preguntas que lo conecten con su problema, no con tu producto.
👉 Con ejemplos que le muestren lo que pierde si no decide ahora.
👉 Con una conversación que le deje claro que no actuar también tiene un costo.

Porque el interés entretiene.
Pero la urgencia cierra.

Y ojo, no se trata de meter presión ni de sonar desesperado.
Se trata de hacerle ver las consecuencias reales de no avanzar.

Cuando logras eso, el “déjame pensarlo” se convierte en “¿cuándo empezamos?”.

Así que la próxima vez que alguien te diga “me interesa”, no te ilusiones tan rápido.
Respóndele algo como:

“Qué bueno que te interesa, pero déjame hacerte una pregunta…
¿Qué te gustaría resolver primero con esto?”

Ahí sabrás si estás frente a un curioso… o frente a un comprador.

Cuéntame algo… ¿te ha pasado que confundiste interés con urgencia?
Respóndeme este correo, me encantará leerte.

Nos leemos pronto,

Claudia Ruiz

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