La pregunta que postergas

El precio de evitarla

Hay momentos en una conversación donde sabes que deberías preguntar algo.
Lo sientes.
Lo ves venir.

Pero decides no hacerlo.

No porque no sea relevante.
Sino porque podría incomodar.

Confirmar si esto va a avanzar.
Aclarar prioridades reales.
Saber si hay decisión… o solo interés.

Entonces eliges el camino cómodo.

Sigues explicando.
Das más contexto.
Dejas la conversación abierta.

En ese momento parece una buena decisión.
Nada se rompe.
Todo sigue fluyendo.

El problema aparece después.

Seguimientos largos.
Respuestas tibias.
Propuestas que quedan en pausa indefinida.

Ahí pagas el precio de no haber preguntado antes.

No fue falta de técnica.
Fue falta de una pregunta clara en el momento correcto.

Las ventas no suelen caerse por una pregunta incómoda.
Se diluyen cuando nadie se atreve a hacerla.

Te comparto algunas preguntas “incomodas”

¿Te parece interesante?

¿Esto está hoy entre tus prioridades reales o es algo que estás explorando sin urgencia?

Cuando revises esto, ¿qué tendría que pasar para que puedas tomar una decisión?

No son preguntas agresivas.
Son preguntas honestas.
Ordenan la conversación.
Y, aunque incomoden un poco, suelen evitar silencios largos después.

Hasta la próxima,

Claudia Ruiz

 

Reply

or to participate.