Perder una venta también es ganar

Por qué soltar a tiempo protege tu rentabilidad

Existe la idea equivocada de que un buen negociador es aquel que logra convertir absolutamente todas las conversaciones en ventas a como dé lugar.

Esa obsesión por el "sí" forzado lleva a muchos profesionales a aceptar clientes con señales claras de alerta desde la primera reunión:

solicitan descuentos excesivos, desvalorizan el trabajo, exigen entregables fuera de alcance o se comunican de forma agresiva.

Forzar un acuerdo con el perfil incorrecto solo trae dos consecuencias:

proyectos deficitarios y un desgaste enorme para ti y tu equipo.

Aprender a cerrar bien también implica saber retirarse a tiempo con elegancia.

Cuando detectas que las expectativas, los valores o la disposición de la otra parte no están alineados con tu servicio, soltar el proceso es un acto de estrategia comercial:

“Analizando detenidamente los requerimientos que planteas y la dinámica que buscas, considero con total sinceridad que nuestro modelo no es el indicado para este proyecto.

Prefiero recomendarte otra alternativa antes de asumir un compromiso donde no podamos garantizar el nivel de impacto que esperas.”

Decir que no a un mal negocio libera agenda, cuida tu margen y mantiene tu posicionamiento intacto.

No todas las oportunidades son buenas. Vende con ambición, pero califica con criterio.

¿Cuál ha sido esa venta que decidiste no cerrar y hoy agradeces haber dejado ir?  me encantará leerte.

Feliz fin de semana,


Claudia Ruiz

 

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